jueves, 29 de diciembre de 2011

REFLEXION DE FIN DE AÑO

LA INMENSA DEPRESIÓN POR EL PASADO 

Se acerca el fin de un año y el inicio del otro y dicha transición genera entre todos nosotros un estado éxtasis que hace que surjan en nuestros corazones una cantidad de sentimientos encontrados que nos llevan a un sinnúmero de prácticas peculiares, con motivo de la despedida del año viejo y la bienvenida del nuevo año.
Yo me atrevo a agrupar estos sentimientos en tres bloques:
1.       La inmensa depresión por el pasado.
2.       Los excesos del presente.
3.        La gran ansiedad por los tiempos futuros.
En ese orden de ideas me moveré en la presente reflexión. Para no hacerme largo en ella, me propongo hacerla en tres bloques: uno hoy 29 de Diciembre, otra mañana y la otra el 31 de diciembre.
1.       LA INMENSA DEPRESIÓN POR EL PASADO:
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Cuando llega el fin, es inevitable mirar atrás, y cuando se hace, tampoco se puede evitar sentir que se arrugue el corazón; porque  las personas estamos equipadas para entristecernos  con facilidad y para luchar por conseguir alegrías. Paradójicamente, las alegrías humanas son pasajeras y se convierten en motivo de tristeza mientras que las tristezas perduran en el tiempo. Tomando como fundamento esta idea, hablo de tres motivos para la depresión:

a.       DEPRESIÓN POR LA TRISTEZA:

Ver imagen en tamaño completo      En algún momento de estos días finales, todos nos fijamos en los acontecimientos que tuvieron que ver con nosotros y nos damos cuenta que no nos ha ido del todo bien, que hemos llegado al fin del año pero no hemos llegado del todo fortalecidos: muchos de nosotros ponemos en la bitácora del año que termina, los datos sobre fracasos económicos, rupturas amorosas, alejamientos familiares, malos entendidos con las amistades y con los seres queridos, no haber cumplido las metas en el ambiente laboral o académico.

Muchos hemos perdido oportunidades, hemos visto como se desmoronan los sueños y hemos asistido al estadio donde triunfan las injusticias con respecto a nuestros intereses. Muchos terminamos el año con infinidad de deudas o con una gran cantidad de gastos atrasados que se tienen que efectuar en el año siguiente.

Algunas personas han tenido que despedir a los seres queridos que han partido; algunos de forma temporal porque salen a un viaje de placer o por motivos laborales o académicos; algunos otros porque han partido de este mundo al Padre y nos han dejado un vacío en el corazón al pensar en la ausencia definitiva.

Por eso, en el fin del año surgen las lágrimas y las lamentaciones, las quejas y las desesperanzas; incluso aparece la sensación del descanso  al saber que el año, tan duro y pesado, termina.

b.      DEPRESIÓN POR LA NOSTALGIA: Ver imagen en tamaño completoComo lo mencionaba anteriormente, las alegrías tienen la extraña capacidad de convertirse en motivos de tristeza y, como no todo en el año es malo, seguramente todos nosotros tuvimos la fortuna de tener acontecimientos que nos hicieron sentir felices. Un amor, una flor, un paseo, un abrazo, una llamada, un beso, una felicitación del superior, una aumento de sueldo, un cambio de oficio, un nuevo hijo, una nueva casa, un carro, una carta.

Todos esos motivos de alegría, en su momento nos hicieron sentir que el corazón palpitaba más rápido y que por el cuerpo pasaba un estremecimiento que identificamos con emoción; con motivo de estas alegrías, de nuestros ojos brotaban lágrimas mientras nuestros labios dibujaban sonrisas. Es muy probable que en estos momentos brincáramos, gritábamos y bailábamos. Pero ahora, cuando han pasado los efectos inmediatos de nuestros logros, nos damos cuenta que esos momentos inolvidables los añoramos porque quisiéramos que esas alegrías hubieran permanecido en el tiempo. Esa añoranza hace que ya no sean alegrías sino que se conviertan en el motivo de tristeza, pero no de la tristeza fracasada del primer caso sino de la tristeza que produce la nostalgia frente a los buenos tiempos.

c.       DEPRESIÓN POR LA CULPA: Ver imagen en tamaño completoPero la peor de las depresiones es la venida por esta causa; tengamos en cuenta que los dos primeros motivos para deprimirnos no tienen que ver con nosotros, tienen que ver con las cosas que han pasado, buenas o malas; pero la depresión venida por la culpa es la peor porque acusa a quien la siente.

Es claro que no somos perfectos y que, por nuestra humanidad, es muy probable que nos hayamos equivocado, nos hayamos dejado llevar por el miedo, la pereza, la ambición, la rabia, etc. También es seguro que esas acciones traen consigo consecuencias: algunas de tipo material que tiene que ver con la pérdida del trabajo, de un amigo, de la familia, la perdida de cosas materiales; vienen, además,  las consecuencias que traen consigo la exposición al escarnio público: la posibilidad de ser señalado por los afectados por nuestros actos, la segura perdida de dignidad y de autoridad, el aislamiento, etc. Hay también consecuencias jurídicas: el embargo de bienes, las denuncias y las sanciones.

Estas son consecuencias materiales ante los actos que cometemos, pero también existen las consecuencias morales, que no necesariamente tienen que ir ligadas al descubrimiento de nuestros errores. Estas consecuencias morales tienen que ver con lo que no se ve pero que hace mella, son las consecuencias del corazón que siente el peso de lo malo que se hizo y que, cuando termina el año, nos recuerda que no lo vivimos ejemplarmente; estas consecuencias morales son las que se convierten en motivo de nuestra depresión.

Las consecuencias materiales son eso, materiales, y por tal razón pasan cuando termina la temporalidad de la materia. Pero las consecuencias morales permanecen y hacen que siempre tengamos presente “lo malos que somos” por los errores que cometemos. Este sentimiento se hace más fuerte y notorio cuando llegamos a la culminación del año.

Ante tantas tristezas que nos deprimen, sólo queda pedir al Señor de la vida,   el Rey del Tiempo, el  Alfa y Omega. Primero: que los tiempos venideros sean mejores, que tengamos la sabiduría para sobrepasar los efectos venidos de las malas rachas que hemos tenido durante esta año que pasa; que nos de paciencia para soportar los tiempos difíciles y fuerza para enfrentar las nuevas luchas.

Segundo: Dar gracias a Dios porque nos dio alegrías – muchas o pocas – que refrescaron nuestra vida en medio de la lucha cotidiana; a su vez, pedirle que tengamos un corazón agradecido que descubra la bendición de Dios en todos los momentos gratos de la existencia; y que nos conceda reconocer la nostalgia como el espacio propicio para agradecer a Dios que entra en la historia para darle sentido.

Y por último, reconocer nuestra debilidad y pedir perdón: primero a Dios por los pecados cometidos; en ese sentido es bueno que nos acerquemos al confesionario y hagamos la celebración de nuestro arrepentimiento en la fiesta de Dios que nos perdona. En segundo lugar a las personas que hemos ofendido.

Después de pedir perdón, llenarnos de buenos propósitos para remediar las consecuencias de nuestros errores y para hacer cosas que demuestren que nos hemos levantado para seguir adelante.



viernes, 2 de diciembre de 2011

¿$500 PARA LOS TAXISTAS?

Esta mañana, entre misa y misa, sentado en la sacristía, leí, en el periódico el artículo que decía que los taxistas podrán cobrar 500 pesos más a partir de hoy[1]. Al respecto, tengo varias cosas que decir.
Al final de 2009, el municipio expidió el documento en el que se tasan las tarifas de los taxis de la siguiente manera: Las tarifas quedarán así: Valor de la Caída $75, Valor Banderazo $2.100, Valor Carrera Mínima $3.900, Distancia Caída  78, Tarifa al Aeropuerto $52.000, Máximo Hora Contratada $24.000[2]; y para el 2011, las tarifas quedaron así: “Valor Banderazo $2.400,  Valor Carrera Mínima $4.200, Valor de la Caída (por cada 78 metros): $77, Minuto de espera $77, Tarifa al Aeropuerto $54.000, Máximo Hora Contratada $24.000[3].
Si hacemos una tabla comparativa de los precios de 2010 y 2011, nos encontraremos con esto:
2010
2011
AUMENTO
Valor de la Caída $75
Valor de la Caída (por cada 78 metros): $77
2.66%
Valor Banderazo $2.100
Valor Banderazo $2.400
14.28%
Valor Carrera Mínima $3.900
Valor Carrera Mínima $4.200
7.69%
Tarifa al Aeropuerto $52.000
Tarifa al Aeropuerto $54.000
3,8%
Las horas contratadas no cambiaron el costo



Si analizamos el aumento de las tarifas de los taxis, en el presente año, podemos afirmar que, en promedio, el aumento fue del 7.1%, que en comparación al aumento del salario mínimo, que fue del 4%, tiene un desfase a favor de 3.1%, no entiendo, entonces, porque hay que aumentar las tasas en diciembre de las personas que más beneficiadas se vieron en el aumento de las tarifas laborales.
En segundo lugar, tengo entendido que los taxistas, como todos los trabajadores del país, tienen el derecho y el deber de pagar aportes a la salud y al fondo de pensiones y cesantías ¿por qué, entonces, tenemos nosotros que reconocer un nuevo aporte laboral a los taxistas?
Sin contar con los taxistas que adulteran los medidores, que eligen rutas complicadas y retardadas para hacer subir el valor de carrera, que las diferencias en pesos la definen a su favor en el momento de dar los vueltos a los usuarios. No  podemos olvidar que hay taxistas que eligen carreras, que pasan vacíos y no paran, que tratan mal a sus pasajeros, que evaden las normas de transito, que vetan ciertos sectores de la ciudad, que ponen a sus pasajeros a inhalar el humo de los cigarrillos que no se fuman, a escuchar la música que no les gusta y a escuchar las noticias y deportes que no les interesan.
Claro está, que pasado del mes de diciembre y el mes de enero, nos encontramos con los conductores de taxis pitando fastidiosamente a cada persona que encuentran parada en un andén movidos por la falta de usuarios que es común en esta época, debe ser ese el objetivo del aguinaldo obligatorio.
En fin de cuentas, tengo que decir dos conclusiones:
1. Hasta donde tengo entendido, la navidad es el tiempo de dar y compartir, por eso surgen los aguinaldos como una buena estrategia para ejercer estos dos valores; pero hay que aclarar que la dinámica de los aguinaldos necesita que las personas se conozcan y se aprecien y que una de ellas (la que ofrece) ejerza su libertad para dar el detalle a la segunda (la que recibe). En el caso de los taxistas no veo ninguno de los dos requisitos: no existe una relación de cercanía entre las dos personas que interactúan: el que estira la mano se monta en el vehículo que para ante la señal, dice la dirección a la que quiere ir y, terminado el servicio paga por él. Tampoco existe libertad para entregar el obsequio: el que se monta está obligado a dar un regalo porque la ley de tránsito así lo dice. Así las cosas, me parece arbitrario entonces tener que dar un aguinaldo sin que se den las condiciones necesarias para hacerlo.
2. el artículo 2 del tratado universal de los derechos humanos afirma que todos los hombres somos iguales y que no tenemos que hacer distinción de ninguna clase sobre los mismos, según eso, aplicado al tema tratado, podríamos reclamar el derecho del panadero a cobrar $200 pesos más por el pan, o el del carnicero a cobrar $2000 más por la carne que vende, o el del lechero a cobrar $100 más por la leche y así sucesivamente, porque si el taxista, con motivo de diciembre, tiene derecho a que se le reconozca un excedente por su trabajo, entonces todos tenemos el derecho de que se nos de la misma prebenda.


domingo, 16 de octubre de 2011

DAD AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS

Cuando Nuestro Señor Jesucristo afirma que “paguen al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios”, lo que está diciendo, entre líneas es que la ciudadanía del Reino no anula la ciudadanía del mundo. Ser de Dios, optar por Dios, vivir con Dios, vivir para Dios no significa olvidarse del mundo.

Veo con preocupación cómo los cristianos comprometidos se dedican tanto a Dios que se olvidan de las realidades terrenas; nuestros fieles dedican casi que la totalidad de su tiempo a las cosas divinas, todos los días me encuentro con personas que afirman con orgullo que todo el día oran, que en todo momento sintonizan el Minuto de Dios radio y que, en la televisión, siempre ven Televida y EWTN; estas personas siempre están en función de Iglesia, hacen oración constante, asisten diariamente a misa y se confiesan con alta periodicidad. 

En principio, dedicarse a todas las cosas que enriquecen el espíritu del cristiano está muy bien. Pero esas mismas personas no sacan tiempo para enterarse del mundo, de su país, de su ciudad, de su región. He preguntado en misa si los fieles están enterados de realidades sociales como: la caída del proyecto de penalización del aborto, la crisis monetaria, el problema del invierno que azota el país y que tiene infartados todos los sistemas de emergencias, el problema del secuestro, el proceso político; y me he encontrado con una inmensa cantidad de personas que no tienen ni idea de que estas cosas están pasando.

“a Dios lo que es de Dios”:

La parte buena es que nuestros fieles son fieles, que están dando a Dios lo que es de Dios que le entregan a Dios la oración que le pertenece, que le ofrecen la acción de gracias que es de su propiedad, que se presentan ellos mismo como ofrenda a Dios del cielo por su hijo Jesucristo. Es agradable y gratificante ver que aún quedan personas con una inmensa dosis de compromiso cristiano.

¿Al César lo que es del César?

Queda como reto para todos nosotros, prestar atención a las realidades de nuestro mundo. Es bueno que los fieles católicos sientan la necesidad de ver noticias, de preocuparse por las cosas del país, de ser buenos ciudadanos. En ese sentido estamos ante una gran oportunidad que nos viene de la actual contienda electoral.

“Al César lo que es del César”: es bueno que nos interesamos por quienes son los candidatos a los entes gubernamentales; es importante que los católicos ejerzamos el derecho al voto; es de gran importancia que conozcamos los candidatos a la gobernación, la alcaldía, la asamblea departamental, el concejo y las juntas administradoras locales; es vital que conozcamos programas de gobierno para que nos preocupemos por elegir el mejor, el que rija los destinos de nuestra región según criterios morales que nos han sido sembrados en el corazón.
Pienso que a Dios le hemos dado lo que le pertenece; pero al César todavía le debemos mucho.

jueves, 28 de julio de 2011

LOS PECES BUENOS Y LOS PECES MALOS.

«También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Mt 13 47-48

Para que esta palabra nos sirva para la vida, es bueno que nos pongamos en la posición del pescador, puede ser  del pescador de nuestros ríos y mares colombianos. Fijémonos que en nuestras aguas los pescadores tiran sus redes (llámese atarraya, llámese chinchorro), se toma el tiempo para que todos los peces queden atrapados en ellas y, llegado el momento oportuno, recoge la red y saca los peces y hace la selección sacando los buenos y desechando los malos.
Pero resulta que los malos no son malos, lo que pasa es que no están listos; los peces que se desechan se devuelven al agua porque tienen problemas de tamaño o de peso y no pueden ser comercializados por los pecadores. En ese orden de ideas, podemos concluir que los malos no son malos sino que no están listos.
Si hacemos la comparación con el texto del evangelio, entonces podemos comprender que ante la propuesta del reino, que es para todos, algunos están preparados y se identifican con los peces buenos y otros no lo están y se identifican con los malos. Y así como los peces malos no están preparados por cuestiones de peso y talla, tendríamos que pensar sobre el por qué no están preparados estos que no han aceptado la propuesta del reino.
Pudiera ser que no están listos porque les falta fe: este tipo de personas son aquellas a las cuales el Reino no les dice nada porque para que signifique se debe tener el presupuesto de ser una persona de fe.  Recordemos que sin fe, la palabra reino significa el acontecimiento materialista de aquel que tiene el poder y el dinero para estar por encima de los demás. Sólo desde la fe se puede entender el reino como una propuesta de vida alternativa capaz de cambiar al hombre y mirar la historia y a los hermanos con los ojos de Dios, Y si no creo en Dios ¿Cómo hago para poder ver y actuar Diosmente?
Algunos otros no están listos porque les falta Esperanza: la esperanza es la capacidad de poner el corazón en las realidades futuras, en las realidades eternas; es el acto de no perder la alegría porque no se tiene en las cosas pasajeras sino que se tiene en el tiempo eterno, en la patria eterna. Esperanza es vivirlo todo, esperándolo todo. Cuando se vive la experiencia del Reino de Dios, se asume la vida de quien vive la vida como anticipación temporal de lo que espera vivir eternamente y ¿sin esperanza cómo se hace?
Por último, algunos otros nos están listos porque les falta amor: son aquellas personas que están condicionadas por sus actitudes egoístas, son aquellas que tienen excesivo amor propio, de tal manera que en el corazón no cabe el amor por los demás. Es claro que la dinámica del Reinado  es aquella en donde yo pongo a reinar a Dios haciendo que mi hermano sea mi rey, es decir, no se puede vivir el Reino dándole la espalda a los hermanos y ¿si el corazón no es capaz de amar cómo hago que mi hermano reine?.
La pregunta clave sería entonces esta:
¿En cuál de los grupos de personas a los que reciben la invitación del reino de los cielos?

domingo, 26 de junio de 2011

LEO EL TIEMPO CON LA LUZ DE TU CUERPO.

Me encuentro con una realidad que se expresa en la letra rúbrica del misal romano, en ella encuentro estas expresiones:
SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO… “se celebra el domingo después de la solemnidad de la Santísima Trinidad”. LA SANTÍSIMA TRINIDAD… “Después del domingo de pentecostés”. PENTECOSTES… se celebra cincuenta días después de la RESURRECCIÓN. CUARESMA… se celebra cuarenta días antes de la PASCUA.
Si lo miro detalladamente, me encuentro con un verdadero proceso de catequesis que se da a partir de los tiempos litúrgicos. Por eso, deseo hacer una lectura de estos tiempos a la luz de la Sagrada Eucaristía que hoy exaltamos en la fiesta del Corpus Christi.
Inicia este proceso en cuaresma cuando se nos invita a la conversión que se puede identificar con el tiempo de reblandecer el corazón, de hacer del corazón de piedra, un corazón dócil; precisamente, la docilidad del corazón hace posible que se crea y se valore las realidades intangibles; sólo con corazón blando es capaz de reconocer el amor, la ternura, la amistad, etc. Entonces, cuando en la cuaresma se ablanda el corazón, este se capacita para amar y creer en ese mendrugo de pan y ese poco de vino al reconocerlos como el Cuerpo Y La Sangre De Cristo.
Cuando llegamos a la Pascua celebramos a Jesús Resucitado,  este acontecimiento nos afirma la certeza de que creemos en el que está vivo y vive para siempre, creemos en el que ha vencido la muerte. Este acontecimiento pascual nos recuerda que somos Iglesia del Resucitado y que el Cuerpo y la Sangre que compartimos en la Eucaristía es Cuerpo y Sangre, no de un muerto sino de el mismo Resucitado, entonces caemos en la cuenta que no es el memorial de la pasión solamente sino de la pasión del resucitado.
En el momento en que celebramos el día de pentecostés, celebramos la efusión del Espíritu Santo a su Iglesia que es apostólica para que sea una, congregada por un mismo Espíritu, adoradora de un mismo Señor. El Espíritu Santo nos capacita para mirar las realidades descubriendo en ellas dimensiones diferentes; por eso, el Espíritu Santo nos hace reconocer en ese pan, que parece pan, que sabe a pan y que engorda como pan, al cuerpo real de Nuestro Señor Jesucristo. Y  en ese vino que se ve como vino, que sabe a vino y embriaga como vino, la verdadera sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
En la fiesta de la Santísima Trinidad nos encontramos con tres personas distintas y un solo Dios verdadero, los tres son uno y cada uno es comunión de amor para los otros dos. Esto nos recuerda que no puede haber uno solo y los otros estar en otro lado porque los tres son uno; así las cosas, en el Cuerpo y la Sangre que consumimos, no nos encontramos sólo con el Hijo que se entrega sino que nos sumergimos en el misterio de la Trinidad misma que se hace presente en el Cuerpo y en la Sangre de Nuestro Señor. Recordamos que en ese Cuerpo y Sangre de Nuestro Salvador, Dios sigue siendo autor generoso de “la nueva creación”; que el Espíritu Santo sigue congregando alrededor del Cuerpo y la Sangre del Redentor.
Por eso, cuando leo el tiempo con la luz de tu cuerpo y de tu sangre, no me queda más que dar gracias:
Porque me has ablandado el corazón para que crea y ame la Sagrada Eucaristía;  y amándola, reconozca en ella a Jesús vivo, a Jesús resucitado.
Porque me has dado el Espíritu Santo para que me ponga a mirar de forma diferente las especies eucarísticas y reconozca en ellas la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo.
Porque cuando comulgo, no sólo recibo al Hijo, sino que recibo toda la Santísima Trinidad. Es más comienzo a ser parte de esa Trinidad Santa.

jueves, 16 de junio de 2011

"AL ORAR NO CHARLÉIS MUCHO..."

Yo no sé los otros, pero a mí se me acercan muy a menudo personas con un argumento común que consiste en afirmar que “yo no sé orar, padre ayúdeme y enséñeme a orar”. Esta afirmación surge de la impotencia de los cristianos que sienten que con las oraciones que se saben desde niños no es suficiente. Eso está bien porque cuando las personas sienten que no saben orar, significa que están creciendo en la fe y que sus exigencias, en la vida de oración, no son las mismas.
Para estas personas que sienten santa impotencia con respecto a la oración, habla hoy el Señor para enseñarles que “al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados” (Mat 6:7). Esto significa entonces que la oración es buena desde la simplicidad de la palabra, desde la concreción de las ideas y desde la sencillez del corazón.
Cometemos error cuando pensamos que para orar se necesita un vocabulario específico: adornado, poético, elegante, erudito. Nos equivocamos cuando pensamos que nuestra oración personal necesita de largo tiempo. Caemos en el error de pensar que la efectividad de la oración se mide por la cantidad de párrafos que salgan de la boca.
Nuestra oración tiene que ser concreta, que diga sólo lo que tiene que decir, que pida lo que tiene que pedir, que de las gracias por lo que el corazón dicte se debe agradecer, que alabe por lo que se tiene que alabar. No es sana una oración que surge del deseo de un corazón lleno de fe pero que se pierde en el mar de las palabras innecesarias.
Pero ¿cuáles son esas palabras innecesarias?
Pueden venir de muchas partes, yo voy a sugerir dos tipos de orantes que usan palabras que no se necesitan, lo que no quiere decir que sean los únicos. De antemano pido perdón a los que se puedan sentir aludidos por pertenecer a uno de esos dos  grupos o por la forma caricaturesca  en que pueda presentarlos.
LOS QUE ORAN COMO EN LA ENTREVISTA DE TRABAJO:
Cuando llaman a una persona para que se presente a una entrevista de trabajo, estas se visten de la mejor manera y ante las preguntas que le hace el entrevistador, el entrevistado empieza con la retahíla de  palabras que lo único que hacen  exaltar a quien está hablando; no conozco el primero que hable mal de sí mismo en una entrevista laboral. Así son algunos de los cristianos que hacen oración, se disponen para la oración y empiezan a echarse flores desde el inicio de la oración hasta la finalización de la misma; estas personas hacen oraciones con palabras parecidas a estas:
“Señor, tu sabes que yo soy bueno, yo te amo, yo no robo, yo no mato, yo no fumo, yo no bebo, yo soy fiel, yo voy a misa, yo me confieso, yo soy buen padre, so soy honesto, yo no digo mentiras, etc.”
¿Será que el Señor no sabrá de la bondad de las obras, si es que todas son buenas? O ¿de verdad se cree que el Señor tendrá una mejor impresión de la persona que reza cuando esta le oculta sus defectos?
LOS QUE ORAN COMO EN LA VISITA DEL SISBEN:
Las familias pobres, que van a ser visitadas por los funcionarios del SISBEN, cuando reciben el anuncio de la visita corren a esconder lo bueno que tiene y dejan en la casa todo lo malo para que el entrevistador le crea que es pobre; cuando llega el entrevistador y hace las preguntas pertinentes, el pobre empieza una cadena de quejas que dan fe de las desventajas de las que sufre en su vida de ciudadano, de la pobreza y de lo sufriente que es e una sociedad en donde no se le entiende ni se le apoya.
Hay personas que hacen oración y esconden todo lo bueno que tienen y sacan a relucir lo malo de la vida, es más si no hay nada malo se inventa; son personas que creen que por presentarse como muy pecador, entonces al señor le dará más lástima de la porquería que reza y le pondrá más atención a su plegaria. Estas personas oran, más o menos, de la siguiente manera:
“Señor, ten piedad de mi que soy un pecador, yo no te amo, yo no te sigo, yo no te dedico tiempo, yo no me sacrifico por ti, yo no santifico las fiestas, yo no oro lo suficiente, yo no puedo amar a los hermanos, yo soy vulgar, soy murmurador…” y se pierde la oración en el mar de las quejas por los muchos pecados.
Al respecto tengo que decir que no hay un corazón tan pecador que no tenga lago de santo en el mismo.
En conclusión, con el Señor los invito a que oremos desde la concreción de lo que el corazón dicta, que no limitemos la oración por la falta de palabras, que reconozcamos la belleza de la oración, no en el tiempo ni en la poética de la misma sino en la sinceridad y la sencillez del corazón que la motiva.

martes, 31 de mayo de 2011

NO MALTRATEN LOS SIMBOLOS PATRIOS

NO MALTRATEN LOS SÍMBOLOS PATRIOS

Esta mañana, cuando revisaba mi facebook, me encontré con dos imágenes, que muy seguramente tenían la intención de crear el ambiente de rivalidad con motivo de la confrontación de los equipos Nacional y Cali. Se trataba de un escudo de Colombia que tenía en la mitad el escudo del Club Atlético  Nacional y del Deportivo Cali.




Para ser sincero, tengo que decir que me indigné cuando me encontré con esas dos imágenes porque me parece un irrespeto a la combianidad de los que creemos que todavía se debe respetar el país; no se trata de una posición  fanática que obedezca a la rivalidad por el equipo que representa un escudo o el otro, si fuera el escudo del Deportivo Independiente Medellín, también me causaría la misma indignación.

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No puede ser que el escudo que expresa nuestros ideales identitarios que tienen que ver con la libertad y la riqueza, que aunque no las tengamos realmente, identifican nuestro país mediante el escudo; sean cambiados por los ideales de la revuelta, el desorden, el vandalismo, la drogadicción, la agresividad, la falta de respeto por la vida. etc. Que son los ideales que se han defendido, en los´últimos tiempos, según parece, entre los pertenecientes a las barras de los equipos de fútbol profesional del país.

No se puede entender que la lanza de la libertad sea cambiada por la imagen de unos equipos que suscitan guerras sin sentido.






Según esto que vemos, entonces: la flor nacional dejara de ser la orquídea para convertirse en la mata de mariguana; la bandera nacional que es amarilla, azul y roja y que es signo de unidad, será cambiada por la gran diversidad de banderas que nos separan en los estadios. La palma de cera seguramente se cambiará por un tambor o un platillo con los que hace estrépito en el estadio; el café se cambiará por vino de $3000 y cerveza y las esmeraldas se cambiaran por trofeos, según sean los triunfos del equipo de turno.
 
Lo peor es que los que hacen estas imágenes para motivar el amor por los equipos, queriendo decir que "ese equipo es Colombia", son los mismos que no respetan el himno nacional cuando se canta al inicio de los partidos, cambiándolo más bien por uno de los cantos, casi siempre para lanzar improperios a los integrantes del equipo rival de patio.

POR FAVOR RESPETEMOS LOS SÍMBOLOS PATRIOS.